Por qué no se recomienda el uso de aspirina para la prevención de enfermedades cardiovasculares en personas mayores
Lo que aprendí sobre los riesgos reales de la aspirina en adultos mayores y cómo cuidarme mejor
La aspirina y enfermedades cardiovasculares han estado asociadas durante décadas como una estrategia fundamental para preservar la salud cardiovascular, especialmente en quienes superan los 60 años. Las campañas de prevención han hecho de este medicamento un aliado casi automático en la rutina de muchos adultos mayores. ¿Pero realmente conocemos su impacto y los riesgos al usarse como prevención? Hoy, gracias a una serie de investigaciones recientes y una visión más crítica de la evidencia médica, sabemos que no todo es tan sencillo. En este artículo te compartiré, con base en la ciencia, por qué la aspirina podría ya no ser la mejor solución preventiva en adultos mayores y cómo abordar la prevención de enfermedades cardiovasculares de forma más segura y efectiva.
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Antecedentes: El ‘Por qué ahora’
Durante años, la narrativa médica promovía el uso de la aspirina para reducir la incidencia de infartos y accidentes cerebrovasculares como parte de una estrategia de salud cardiovascular. Los adultos mayores, por su mayor riesgo de eventos cardiovasculares, han sido la población diana de estas recomendaciones. Sin embargo, la ciencia no se detiene y, a medida que se han recopilado grandes bases de datos y se han realizado estudios prospectivos, las recomendaciones han cambiado.
Un estudio emblemático, llevado a cabo por el Institut d’Investigació en Atenció Primària Jordi Gol (IDIAPJGol) y publicado en la prestigiosa revista Journal of Clinical Medicine, analizó la información clínica de más de 37,000 pacientes con alto riesgo cardiovascular atendidos en centros de atención primaria desde 2006 hasta 2020. El resultado fue claro: el inicio de tratamiento preventivo con aspirina no se recomienda en personas mayores de 60 años con alto riesgo cardiovascular. Al contrario, la balanza de riesgos y beneficios parece inclinarse peligrosamente hacia los perjuicios en este grupo etario Fuente.
Este giro en la perspectiva responde a una mejor comprensión de cómo la edad, las comorbilidades y el contexto farmacológico influyen en la seguridad del medicamento. A continuación, profundizaremos en la realidad de estos riesgos.
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La estrategia central: Los riesgos reales de la aspirina en la prevención cardiovascular en adultos mayores
1. Riesgo aumentado de sangrado
La aspirina, o ácido acetilsalicílico, actúa inhibiendo la agregación plaquetaria, lo cual disminuye la formación de coágulos pero, a la vez, compromete la capacidad de coagulación en caso de lesión en los vasos sanguíneos. Si bien esto es útil para evitar trombosis, en personas mayores incrementa la probabilidad de hemorragias internas, especialmente en el tracto gastrointestinal y en el cerebro.
Los datos del estudio antes citado muestran un aumento del riesgo de padecer úlceras y hemorragias gastrointestinales en quienes toman aspirina a partir de los 60 años. Para ponerlo en perspectiva, podríamos compararlo con una alarma de seguridad: la aspirina puede evitar un “incendio” (evento cardiovascular) pero, en casas más antiguas (organismos envejecidos), esa misma alarma es tan sensible que provoca evacuaciones constantes por falsas alarmas (hemorragias y complicaciones), a menudo más peligrosas que el incendio inicial.
2. Beneficios vs. riesgos en la prevención primaria
El equilibrio entre los beneficios de la prevención con aspirina y los riesgos potenciales es mucho más matizado de lo que anteriormente se creía. En individuos de 40 a 59 años con alto riesgo clínico, el medicamento ha demostrado una disminución significativa del riesgo cardiovascular. Pero en adultos mayores de 60 años, la ecuación cambia: los riesgos de sangrado superan, en promedio, los potenciales beneficios en prevención primaria, es decir, en personas que nunca han tenido un infarto o un ACV.
La diferencia reside en la fragilidad de los tejidos con la edad, el aumento en la frecuencia de úlceras gástricas y la mayor incidencia de microlesiones vasculares en personas mayores, condiciones que el uso habitual de aspirina agrava considerablemente.
3. Interacciones con otros medicamentos y condiciones comunes en mayores
La polifarmacia es un fenómeno casi inherente al proceso de envejecimiento. Muchas personas mayores consumen tratamientos para la hipertensión, diabetes, colesterol, artritis y otros trastornos. Este cóctel de medicamentos no solo aumenta el riesgo de interacciones con la aspirina, sino que amplifica los efectos adversos. Además, condiciones comunes como insuficiencia renal, enfermedades hepáticas o antecedentes de sangrado digestivo hacen que el uso de aspirina como prevención sea aún menos seguro.
Por ejemplo, el uso concomitante de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) o anticoagulantes con aspirina eleva exponencialmente el peligro de hemorragias. La salud cardiovascular óptima requiere un enfoque individualizado que contemple este escenario tan habitual en la tercera edad.
4. Importancia de la evaluación médica personalizada
A diferencia de lo que ocurría hace años, hoy la medicina pone el acento en la personalización del tratamiento. Iniciar o suspender la aspirina en un adulto mayor debe ser el resultado de una evaluación médica individualizada. Factores como antecedentes familiares, comorbilidades, fragilidad general y riesgos de sangrado deben analizarse meticulosamente.
El profesional de la salud debe revisar periódicamente la situación del paciente y, si fuera el caso, cancelar el uso de la aspirina, reemplazándola por alternativas más seguras y adaptadas al perfil de riesgo.
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Información práctica y consejos profesionales
La creciente evidencia científica alrededor de la relación entre aspirina y enfermedades cardiovasculares en adultos mayores obliga a replantear estrategias preventivas. Aquí algunas recomendaciones prácticas:
No automedicarse: consulta siempre con el médico
La automedicación, especialmente en edades avanzadas, supone un serio riesgo de complicaciones. Nunca inicies, modifiques o suspendas la aspirina sin la orientación de un profesional de la salud.
Mantén un registro de medicamentos y condiciones
Lleva un registro actualizado con todos los fármacos que utilizas y tus diagnósticos médicos. Esto permitirá que los especialistas tomen decisiones informadas y minimicen los riesgos asociados a las interacciones.
Presta atención a los signos de sangrado
Síntomas como heces oscuras, vómitos con sangre, hematomas inexplicables, debilidad extrema o visión borrosa pueden ser indicios de una hemorragia interna. Ante cualquiera de estos síntomas, busca atención médica inmediata.
Considera alternativas no farmacológicas en la prevención
Adoptar hábitos saludables tiene un impacto más robusto y seguro en la prevención de enfermedades cardiovasculares que depender exclusivamente de la medicación. Una dieta equilibrada, actividad física acorde a la edad y capacidades, evitar el tabaquismo y controlar los factores de riesgo modificables son la piedra angular de la salud cardiovascular.
#### Ejemplo práctico:
Pensemos en dos adultos mayores de 68 años, ambos con hipertensión. María sigue controles médicos periódicos y ha dejado el consumo de sal y aumentado su actividad física. José, por otro lado, toma aspirina sin prescripción desde hace años, convencido de que es su “seguro de vida”. Después de un chequeo, su médico le explica que, en su caso, el riesgo de sangrados graves excede el beneficio de prevenir un infarto, y prioriza intervenciones no farmacológicas. Como ves, la prevención depende de un abordaje holístico y actualizado.
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Perspectivas y predicciones futuras
La medicina avanza inexorablemente hacia la terapia personalizada. Ya se están desarrollando modelos predictivos complejos que permitirán estimar con mayor precisión el riesgo-beneficio de la aspirina caso por caso.
Las futuras guías clínicas, probablemente, dejarán de recomendar la aspirina como estrategia universal de prevención en adultos mayores, y pondrán el acento en intervenciones apoyadas en el estilo de vida y fármacos alternativos, evaluados bajo criterios de medicina basada en la evidencia y ajustados a cada perfil individual.
Además, la investigación sobre tratamientos cardioprotectores más seguros y menos invasivos crece año a año. Veremos cada vez más recomendaciones centradas en combinar modificaciones conductuales (dieta, ejercicio, control del estrés) y tecnologías de seguimiento digital de la salud cardiovascular.
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Conclusión y qué hacer o esperar a continuación
El vínculo entre aspirina y enfermedades cardiovasculares evoluciona conforme lo hace la investigación. El mensaje esencial: en adultos mayores, la aspirina ya no es una respuesta preventiva simple ni universal. El riesgo de hemorragias y efectos adversos supera los potenciales beneficios en la mayoría de los casos de prevención primaria.
¿Qué hacer entonces? Mantente informado, revisa de manera periódica tu tratamiento (especialmente si llevas años tomando aspirina) y dialoga con tu médico para analizar tu perfil de riesgo y las alternativas más seguras para tu situación. Recuerda que los hábitos saludables, el control riguroso de los factores de riesgo y el seguimiento profesional adecuado constituyen la base para una salud cardiovascular duradera y efectiva, incluso en la vejez.
En conclusión: no tomes decisiones basadas solo en lo que fue válido hace una década. La evidencia y la medicina avanzan, y tu estrategia de prevención también debe hacerlo. Comparte este artículo con tus seres queridos y, sobre todo, ¡habla con tu médico!
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> Referencia:
> Por qué desaconsejan tomar aspirina para prevenir enfermedades cardiovasculares en mayores de 60 años, según expertos — El Tiempo
